Edición 2026

Del 13 de mayo al 23 de julio
Futura Tudela celebró en 2026 su tercera edición consolidándose como un proyecto de arte público que transforma la ciudad a través de la creación contemporánea, el diálogo con el entorno y la participación ciudadana.

Las intervenciones continúan ampliando el mapa artístico de Tudela, incorporando nuevos espacios y estableciendo vínculos con diferentes colectivos y realidades sociales. Lejos de entender el mural únicamente como una intervención estética, el proyecto busca que cada obra nazca del diálogo con su contexto, atendiendo tanto a las características físicas de los lugares como a las historias, memorias y comunidades que conforman la identidad de Tudela.

Intervenciones artísticas

ALEGRÍA DEL PRADO

A lo largo de casi 50 metros, Alegría del Prado construye un relato que se descubre caminando.

Un niño rodeado de gorriones abre el recorrido. Aves profundamente ligadas a nuestros pueblos y ciudades que aquí se posan sobre su cuerpo, casi sin distancia, como una imagen de conexión y convivencia con la naturaleza.

A partir de ahí aparecen un ala desplegada, un carro que transporta un enorme tomate, una alcachofa —tan vinculada a la huerta tudelana— que esconde una pequeña cerradura, o un gato que descansa junto a una vieja radio. Naturaleza, memoria y vida cotidiana se entrelazan para construir un imaginario cercano y reconocible.

La gama de tierras, rosas y granates hace que la pintura parezca pertenecer al propio muro, dejando que sus grietas y texturas formen también parte de la obra.

Lugar de intervención:
Calle D. Pedro Agramont Zaldívar

BELÉN PUYO

La intervención de Belén Puyo en Tudela aborda, desde un lenguaje simbólico, el 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, poniendo el foco no solo en las mujeres que atraviesan situaciones de violencia, sino también en la responsabilidad que tenemos como sociedad para acompañar, sostener y contribuir a transformar esas realidades.

El mural, de naturaleza participativa, se construye como una secuencia que puede recorrerse en ambos sentidos. En una de sus escenas, una mujer aparece rodeada por otras figuras. Las burbujas azules funcionan como una metáfora del oxígeno que llega desde quienes están cerca: familia, amistades, profesionales, instituciones y una comunidad que no puede permanecer al margen.

A medida que recorremos el muro, las mujeres avanzan hacia otra fase de su proceso y son ellas mismas quienes comienzan a impulsar las burbujas. No se plantea, sin embargo, como un camino individual: alrededor permanece una red que acompaña y forma parte activa de ese proceso.

Las mariposas blancas atraviesan toda la intervención, conectando las distintas escenas. Son símbolo de transformación, pero también de un nuevo comienzo, de la posibilidad de iniciar otra etapa y construir nuevas formas de relacionarnos.

Porque frente a la violencia de género la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre las mujeres que la sufren. Prevenirla, detectarla, acompañar y construir entornos libres de violencia es una tarea colectiva.

Acción realizada con el apoyo del  Área de Servicios Sociales - Bienestar Social del Ayuntamiento de Tudela.

Lugar de intervención:
Calle Verjas

SPOGO

Esta intervención comenzó mucho antes de llegar al muro.

El trabajo de Spogo en Tudela parte de un taller realizado junto a usuarios y usuarias de la Residencia Nuestra Señora de Gracia, en el que el dibujo y el color se abordaron desde la abstracción. Emociones, recuerdos, sentimientos y símbolos vinculados a Tudela sirvieron como punto de partida para que cada participante desarrollara su propio imaginario.

A partir de todo ese material, Spogo ha trasladado formas, composiciones, gestos y colores a una serie de piezas que ahora ocupan las fachadas del entorno de la residencia, en el pasaje Casa Cuna, que mira al parque de juego infantiles.

Durante el proceso ocurrió además algo que no estaba previsto: una de las piezas se convirtió en una obra colectiva, pintada directamente junto a las participantes de la residencia. El proceso regresaba así, de alguna manera, a quienes lo habían iniciado: del dibujo individual al trabajo del artista y de nuevo al muro compartido.

El resultado es una suerte de exposición colectiva al aire libre, formada por obras diferentes pero conectadas entre sí y construidas desde muchas miradas, recuerdos y maneras de relacionarse con la ciudad.

Un proyecto en el que la intervención artística no comienza con el artista frente al muro, sino alrededor de una mesa, dibujando, conversando y compartiendo memoria.

Lugar de intervención:
Pasaje Casa Cuna

UDATXO

Hay tradiciones que no permanecen quietas. Pasan de unas manos a otras, cambian de generación y vuelven cada año para recordarnos que seguimos formando parte de una misma historia.

En la calle San Nicolás, Udatxo construye una imagen de las fiestas de Santa Ana a partir del encuentro entre pasado y presente. Gaiteros y músicos actuales, pintados en color, conviven con una escena central en blanco y negro que parece surgir de la memoria colectiva de Tudela.

Entre ambas épocas aparece la Giganta Berenguela, una figura especialmente vinculada a este lugar y a la cercana iglesia de San Nicolás. Y tampoco es casual que el mural ocupe la fachada que alberga la sede de los Gaiteros de Tudela: la música, protagonista de la obra, forma parte también de la vida cotidiana del edificio.

El resultado habla de fiesta, pero sobre todo de transmisión, pertenencia y memoria. De cómo una tradición sigue viva porque alguien la recibe, la hace suya y vuelve a compartirla.

Una obra en la que el presente parece abrazar, literalmente, las imágenes del pasado.

Lugar de intervención:
Plaza San Nicolás